
El 12 de febrero de 2026, el Primer Ministro francés finalmente reveló la tercera Programación Plurianual de la Energía (PPE3) tras varios meses de debates y retrasos. Esta hoja de ruta, que define las prioridades energéticas de Francia para el período 2026-2035, tiene como objetivo aumentar la participación de la electricidad descarbonizada en el mix energético nacional. Paralelamente, se compromete a garantizar la soberanía energética de Francia y acelerar la transición energética.
Sin embargo, detrás de estos objetivos ambiciosos, permanecen varias preguntas: ¿están realmente alineadas las decisiones estratégicas de la PPE3 con los desafíos inmediatos de la transición energética? ¿En qué medida las decisiones tomadas favorecen el papel de EDF, actor histórico, en detrimento de las energías renovables?
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La PPE3 y sus objetivo
Los datos de 2025 revelan que la producción de electricidad baja en carbono en Francia alcanzó un nivel histórico de 521,1 TWh, lo que representa el 95,2 % del mix energético nacional. Dentro de esta producción baja en carbono, la energía nuclear desempeñó un papel central, con 373 TWh producidos, lo que equivale al 68,1 % del mix, marcando un aumento de más del 3 % en comparación con 2024.
Uno de los pilares de la PPE3 es una mejora significativa de la producción de electricidad descarbonizada, con un enfoque especial en la energía nuclear y las energías renovables. Sin embargo, el tiempo necesario para implementar nuevas infraestructuras nucleares y la lentitud de los proyectos en curso plantean una pregunta fundamental: ¿serán las decisiones estratégicas actuales suficientes para responder a las necesidades energéticas y de descarbonización inmediatas? Sea como sea, aquí están los objetivos anunciados por el gobierno francés:

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EPR2: ¿relanzamiento o repetición de los errores del pasado?
Mientras que la PPE anterior (2019-2024) preveía el cierre de 14 reactores nucleares, uno de los compromisos más audaces de la PPE3 es la construcción de seis nuevos reactores EPR2 para 2030, con 8 adicionales en opción. Estos reactores, que varían ligeramente respecto a la primera versión del sitio de Flamanville, se supone que ofrecerán mejores costes de construcción y una mayor fiabilidad. Sin embargo, el espectro de los retrasos y sobrecostes que marcaron el proyecto de Flamanville pesa sobre las actuales ambiciones.
El coste de construcción de los reactores nucleares, especialmente los de tipo EPR, es muy elevado. Por ejemplo, la construcción del EPR en Flamanville vio su coste estimado pasar de 3,3 mil millones de euros a más de 12 mil millones de euros, con un retraso de más de 10 años. A este ritmo, incluso los reactores EPR2, que pretenden reducir los costes, podrían tardar una década o más en estar operativos.
En comparación, los proyectos de energías renovables, como la eólica y la solar, ofrecen plazos de puesta en marcha mucho más cortos. Por ejemplo:
- Solar: Un parque solar puede ponerse en marcha en menos de 2 años, con un coste de producción medio de 50 a 60 euros/MWh para proyectos recientes
- Eólica terrestre: Los proyectos eólicos terrestres también pueden instalarse en 2 a 3 años, con un coste de producción que varía entre 40 y 60 euros/MWh.
- Eólica marina: Aunque más cara (del orden de 100 a 150 euros/MWh), ofrece una capacidad de producción mucho mayor y puede ponerse en marcha en un plazo de 4 a 5 años.
Estos plazos y costes muestran que las energías renovables pueden desempeñar un papel clave en la transición energética a corto plazo, mucho más rápido que la energía nuclear
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Las inversiones mundiales en energía: ¿dónde se coloca Francia?
Al analizar las tendencias globales de las inversiones en energía, queda claro que Francia no está sola en su búsqueda por descarbonizar su mix energético. El gráfico a continuación muestra las inversiones mundiales en diferentes tecnologías energéticas entre 2015 y 2025. Si bien las inversiones en energías renovables (solar, eólica, almacenamiento, etc.) han aumentado significativamente a nivel mundial, Francia parece estar desalineada con esta dinámica.

A nivel mundial, las inversiones en energías renovables han superado continuamente a las de la energía nuclear, con cifras que alcanzan más de 780 mil millones de dólares en 2025, frente a solo unos 82 mil millones para la energía nuclear. En comparación, Francia sigue centrada principalmente en el nuclear, con inversiones aún importantes en proyectos a largo plazo, mientras que otros países priorizan soluciones más rápidas y flexibles, como la eólica marina o la fotovoltaica. La elección de Francia parece estar menos alineada con la creciente presión para una transición rápida hacia las energías renovables.
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EDF: ¿actor imprescindible o beneficiario privilegiado?
EDF, el principal operador nuclear en Francia, se encuentra en el centro de esta dinámica. El grupo se beneficia directamente de la extensión del papel del nuclear en el mix energético nacional, y sus perspectivas de mercado parecen aseguradas para las próximas décadas, especialmente con los proyectos EPR2.
Sin embargo, EDF no está únicamente comprometido con el nuclear. La empresa también está presente en el mercado de las energías renovables con varias decenas de GW de capacidad ya instalada. La pregunta entonces es: ¿influyen EDF en las decisiones estratégicas de la PPE3 en función de su propio modelo industrial, o estas decisiones realmente buscan maximizar los beneficios ambientales, económicos y energéticos para Francia?
Conclusión
¿Tiene Francia razón al seguir invirtiendo masivamente en la energía nuclear, una solución fiable pero costosa y lenta de implementar, o debería apostar por las energías renovables, que son más flexibles y rápidamente desplegables? Si bien la energía nuclear sigue siendo un pilar indispensable para garantizar la estabilidad de la red eléctrica francesa, su papel dominante en el mix energético nacional a corto plazo merece ser cuestionado frente al auge de las energías renovables. Sea como sea, el decreto también indica que “el gobierno publicará a finales de 2026 un informe sobre la evolución del consumo de electricidad, el desarrollo de medios de producción de electricidad descarbonizada y el desarrollo de flexibilidad descarbonizada”, que ya estamos esperando con gran expectación.
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