NZIA for clean energy manufacturing

La era de la fabricación de tecnologías limpias ofrece grandes oportunidades a los países que la adopten, incluidas sinergias positivas con los objetivos climáticos y de seguridad energética, así como beneficios para el crecimiento económico.

La mayoría de los proyectos de fabricación anunciados en la mayoría de las tecnologías clave de energías limpias no cuentan con inversiones comprometidas. Según IEA, en Estados Unidos, por ejemplo, casi el 40% de las fábricas de baterías anunciadas están en construcción, mientras que la cifra es sólo del 2% en el caso de los electrolizadores. En Europa, las cifras equivalentes rondan el 10% y el 15% respectivamente. Sin embargo, estas instalaciones de fabricación pueden ponerse en marcha en plazos relativamente cortos (de 1 a 3 años de media), lo que significa que el despliegue puede aumentar rápidamente si se mantiene el apoyo.

En una época de grandes cambios, los promotores de proyectos y los inversores buscan políticas de apoyo que puedan darles ventaja en los distintos mercados. Entre los ejemplos del año pasado cabe citar la Ley de Reducción de la Inflación en Estados Unidos, la Ley de Industria Neta Cero en la Unión Europea y varios hitos del programa de Transformación Verde de Japón. Junto con el último Plan Quinquenal de China (2021-2025) y el programa de Incentivos Vinculados a la Producción de la India, estas políticas están transformando la política industrial relativa a las tecnologías de energía limpia y remodelando el equilibrio del comercio mundial.

ACUERDO

El Consejo y el Parlamento Europeo han llegado el 06 de febrero de 2024 a un acuerdo provisional sobre el reglamento que establece un marco de medidas para reforzar la Ley de Industria Net-Zero – Net-Zero Industry Act, NZIA. Según el acuerdo adoptado, habrá una lista única de tecnologías, con criterios para seleccionar proyectos estratégicos en aquellas tecnologías que contribuirán mejor a la descarbonización.

Esta lista incluye, entre otras, todas las tecnologías renovables, las redes eléctricas, las tecnologías para la descarbonización industrial y las tecnologías de almacenamiento de energía. El acuerdo introduce reglas simplificadas sobre los procedimientos de permisos de construcción, la creación de valles industriales cero netos, y mayor claridad sobre los criterios para la contratación pública y las subastas.

IMPULSO

La Ley de Industria Net-Zero es un paso importante en la creación del ecosistema necesario para impulsar la fabricación de tecnologías limpias. Se necesita una cantidad considerable de tecnología de energía limpia para ayudar a alcanzar los objetivos climáticos de Europa para 2030 y 2050.

El progreso hacia los objetivos de la ley se medirá mediante dos puntos de referencia indicativos: alcanzar el 40% de la producción necesaria para cubrir las necesidades de la UE en productos tecnológicos estratégicos y su evolución en comparación con la producción mundial de productos como los paneles solares fotovoltaicos, aerogeneradores, baterías y bombas de calor; además de un objetivo específico para la captura y almacenamiento de CO2.

ELEMENTOS PRINCIPALES

Entre los elementos principales del acuerdo alcanzado, se establece que los proyectos identificados con mayor potencial de descarbonización se beneficiarán de procedimientos de permisos rápidos para la construcción o expansión y de orientación para acceder a la financiación.

El plazo para entregar un permiso para construir o ampliar grandes proyectos de fabricación de tecnología neta cero (más de 1 GW), así como los no medidos en gigavatios, será de un máximo de 18 meses. Para proyectos de menor tamaño (menos de 1 GW), el plazo para entregar el permiso será de 12 meses. No obstante, se establecerán plazos más cortos para proyectos estratégicos.

Por otro lado, el acuerdo apuesta por los valles industriales y la contratación pública. Entre otras cuestiones, la ley acordada regula el uso de esquemas que incentivan la compra de productos de tecnología neta cero y define las contribuciones a la sostenibilidad y la resiliencia en los procedimientos de contratación pública.

Asimismo, el acuerdo provisional establece que cuando un Estado miembro de la UE diseñe una subasta para el despliegue de tecnologías de energías renovables podrá aplicar criterios tanto de precalificación como de adjudicación que no estén relacionados con el precio, como la sostenibilidad ambiental, la contribución a la innovación o la integración de los sistemas energéticos. Estos criterios deberán aplicarse al menos al 30% del volumen subastado cada año por Estado miembro.

MARCO POLÍTICO

Los marcos políticos no son el único factor que influye en el cambio de la fabricación de tecnología. Uno de los principales factores que diferencian la competitividad de los sectores industriales que consumen mucha energía en los distintos países, y por tanto su atractivo para los fabricantes, es el coste de la energía. Esto es especialmente cierto en el caso del gas natural y la electricidad, cuyos precios varían significativamente de un país a otro.

Prisicila Scheel  |  Decarbonization Head

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