Subvenciones a la energía verde Batalla UE-EEUU

Si una conclusión clara ha sacado la Unión Europea de la crisis energética derivada del conflicto bélico Rusia-Ucrania, ha sido la de acelerar la transición energética para disminuir su dependencia de fuentes de energía de terceros países, y no volver a repetir escenarios de elevados precios que han puesto en jaque a empresas y consumidores domésticos, e incluso generando dudas sobre la seguridad de suministro. También ha quedado claro que la unión hace la fuerza, por lo que políticas en común son esenciales para competir a nivel global.

Así pues, la apuesta decidida de la UE de liderar la transición energética impulsando las energías verdes, ha pasado a ser uno de los objetivos prioritarios de los socios europeos. Sin embargo, un contratiempo importante llegó del otro lado del Atlántico. Los EE. UU. aprobaron una Ley que la administración de Joe Biden perseguía sacar adelante. La denominada Ley de Reducción de la Inflación (Inflation Reduction Act, IRA) contempla alrededor de 400.000 millones de dólares en ayudas a la industria de la energía verde, los llamados subsidios verdes. Esta noticia puso en alerta a la UE, puesto que daba un golpe directo a la línea de flotación de la economía verde europea. Tocaba pues reunir a los 27 y contraatacar.

Por esta razón, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, anunció el Plan Industrial del Pacto Verde. El equivalente europeo que pretende plantar cara a su homólogo americano, dando el pistoletazo de salida a una nueva batalla entre la UE y EE. UU., fricciones que parecían superadas, de cuando Donald Trump y sus políticas del America First, ocupaban la Casa Blanca.

Subsidios verdes americanos

El 16 de agosto del 2022, el Presidente Biden firmaba la Ley de Reducción de la Inflación, después de que se lograra aprobar en el Senado de los EE.UU. su ambicioso plan climático, sanitario y fiscal, con 370.000 millones de dólares para inversiones en energía verde para los próximos diez años. No lo tuvo fácil para su aprobación, puesto que los republicanos anunciaron su voto negativo, al considerar que las subidas de impuestos para recaudar fondos para este Plan, perjudicaría a la clase media americana más que a las grandes corporaciones, y que solo serviría para que subiera la inflación. Hicieron falta más de 20 horas de sesión parlamentaria, superar enmiendas del sector republicano, el voto unísono de todos los miembros del ala demócrata, y el voto de desempate de la Vicepresidenta Kamala Harris, para que saliera adelante la Ley.

Gráfico 1: Inversión y nueva capacidad de generación eléctrica renovable en EE. UU. por año.
Fuente: Wood Mackenzie.

Esta ley supone la mayor inversión pública para combatir el cambio climático en la historia de los EE. UU. Pretende hacer del país líder mundial en tecnología, fabricación e innovación de energías limpias. Se estima que podría suponer una reducción de un 40% de emisiones de gases contaminantes hasta 2030. De esta manera se pretende cumplir con el objetivo de reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 52% por debajo de los niveles de 2005. Equivaldría ahorrar la emisión de más de 1.000 millones de toneladas métricas de CO2, o lo que es lo mismo, la emisión conjunta anual de todos los hogares de EE. UU. Incluye ayudas al sector y exenciones fiscales, a las empresas del sector que inviertan en los EE. UU.

Enfado europeo

El motivo por el cual no ha sentado nada bien en la UE, que su socio Atlántico haya aprobado esta ley, es por el temor que las empresas, incluidas las europeas, vean con mejores ojos invertir en EE. UU. por las ayudas anunciadas. Esto sería un golpe terrible a las aspiraciones europeas de ser autosuficientes energéticamente, y no poder cumplir con sus objetivos de descarbonización.

Empresas como la automovilista Audi, del Grupo Volkswagen, estudian construir una fábrica en territorio estadounidense para aprovechar subvenciones a los coches eléctricos. También Tesla, confirmó que centraría sus esfuerzos para la fabricación de baterías en EE. UU. Y esto es lo que enfada en el Viejo Continente, que empresas estadounidenses compitan con mejores condiciones respecto a las europeas, y que incluso las propias prioricen invertir en el país americano. Y es que solo las empresas que fabriquen en territorio norteamericano pueden beneficiarse de estas ayudas.

Desde Europa se acusa a EE. UU. de violar normas de comercio internacional de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y piden al menos, medidas en esta Ley como las acordadas con Canadá y México, de conseguir exenciones para empresas y productos europeos.

Subsidios verdes europeos

Y el enfado pasó a convertirse en autocritica, y unir una vez más a los 27 para competir con las grandes economías mundiales, y para liderar la revolución de las tecnologías limpias. Impulsados por el eje motor europeo, el francoalemán, se instó en el seno de la Comisión Europea formar el propio plan de subvenciones. El reto era mayúsculo, puesto que había que unificar 27 enfoques distintos en materia industrial, y tener una visión europea conjunta, evitando carreras internas entre estados miembros para contrarrestar los subsidios verdes americanos. Se pusieron manos a la obra para tener los propios subsidios europeos a principios del 2023.

El 27 de enero del 2023, Ursula Von de Leyen anunció el Plan Industrial del Pacto Verde, o lo que es lo mismo, el Plan europeo para contrarrestar al americano. Se fundamenta en cuatro pilares básicos:

  • Tener un marco regulador previsible y simplificado, de manera que sea más sencillo, rápido y predecible. Hay tres iniciativas para apoyar esta labor:
    • Ley sobre la industria de cero emisiones netas: determinando objetivos de capacidad industrial con cero emisiones netas, proporcionando un marco reglamentario adecuado para una rápida implementación.
    • Ley de Materias Primas Fundamentales: garantizando un acceso suficiente a los materiales como tierras raras.
    • Reforma del mercado de la electricidad.
  • Acceso más rápido a la financiación en suelo europeo, garantizando unas condiciones de igualdad dentro del mercado único, simplificando para los Estados la concesión de ayudas. Los Estados podrán acceder a los fondos REPowerEU con cerca de 270.000 millones de euros.
  • Mejora de las capacidades necesarias, que conlleva la necesidad de un aumento de las capacidades de los trabajadores cualificados.
  • Facilitar el comercio abierto y justo, incentivando la cooperación mundial, con arreglo a los principios de competencia leal y comercio abierto, fortaleciendo lazos con los socios de la UE y la labor de la OMC, haciendo frente pues, a prácticas comerciales desleales.

Este Plan debe ser compatible y complementario a los respectivos Planes Nacionales de cada Estado miembro de cumplimiento de objetivos fijados por la UE de alcanzar la neutralidad climática en 2050. En concreto en España según el PNIEC 2021-2030 se fijaron los siguientes objetivos de instalación de renovables:

Gráfico 2: Capacidad instalada de tecnologías renovables (MW).
Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 2019.

¿Vencedor batalla UE vs EE. UU.?

Si a la historia nos referimos, o a tamaño de la economía comparamos, parece claro que los EE. UU. parten con ventaja. También el hecho de anticiparse a la UE es un punto para tener en cuenta. Y además parten con una clara ventaja, ya que mientras la Casa Blanca solo tuvo que vencer internamente a los republicanos, la Comisión Europea tuvo que lidiar con 27 visiones

Aleix Pujols | Energy Consultant

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